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Embudos y etapas

Definir las etapas de tu embudo comercial con un criterio verificable para cada una y mover una oportunidad de una etapa a otra dejando siempre la evidencia, la fecha y quién hizo el movimiento.

Embudos y etapas

Son las once de la mañana y tu auxiliar te pregunta: «¿en qué va lo de la oficina de Coapa?». Tú contestas «ahí va», y él pregunta lo mismo de otra cuenta: «¿y la del consultorio?». Tú ya no sabes. No es que no te acuerdes de la gente: es que nadie dejó anotado en qué parte va cada conversación, y las dos están igual de a la espera. Esta semana revisaste el archivo donde guardas tus cotizaciones y descubriste que ninguna tiene anotado en qué etapa quedó. Eso no es un problema de precios ni de clientes: es que tu registro tiene cuatro nombres de etapa que no distinguen nada, y sin un criterio, mover una oportunidad de una etapa a otra es un acto de fe. Esta lección te da dos cosas concretas: un criterio para escribir cada una de tus etapas y el procedimiento para mover una oportunidad de una a otra. Nada de marcas ni de plataformas: un embudo son nombres y reglas, y se escriben en una hoja.

Al terminar esta lección vas a poder Decir qué significa cada etapa de tu embudo y con qué criterio se distingue de la anterior; escribir ese criterio en una línea por etapa; mover una oportunidad de una etapa a otra dejando la evidencia, la fecha y quién la movió; y detectar las etapas que no distinguen nada, ya sea para darles un criterio o para cambiarlas.

Primero las palabras, porque las etapas se confunden

Hay tres palabras que esta lección usa con un sentido exacto y que en una PyME se usan con tres distintos. La primera es «etapa»: un estado en el que una oportunidad está ahora. No es una tarea pendiente ni una intención del vendedor. Si en tu hoja la columna se llama «etapa» y abajopones «mandar la cotización», ahí no hay una etapa: hay una tarea. Y las tareas se acumulan; los estados se excluyen. La segunda es «oportunidad»: alguien que puede comprar y con quien hay una conversación abierta. No es un cliente, que ya compró, ni un contacto de una lista, que nunca te habló. La tercera es «movimiento»: el paso de una etapa a otra, con su fecha y con la evidencia que lo justifica. Casi todo el desorden de un embudo cabe en esa tercera palabra: no es que las oportunidades estén mal clasificadas, es que nadie registró los movimientos. Con esas tres palabras ya se puede escribir la tabla de esta lección: cuatro o cinco etapas y, para cada una, una evidencia.

Glosario: las tres primeras filas son el vocabulario de la lección; las demás, las palabras que se le confunden.
PalabraQué significa aquíLo que no significa
EtapaEstado en el que está una oportunidad ahoraUna tarea pendiente o una intención de vender
OportunidadAlguien que puede comprar y con quien hay conversación abiertaUn cliente que ya compró o un contacto de una lista
MovimientoEl paso de una etapa a otra, con fecha y evidenciaUn cambio de opinión que nadie anotó
CriterioLa evidencia que dice en qué etapa está la oportunidadLa intención de venderle más
CotizaciónLa propuesta con precio y plazo que mandasteUn precio aproximado dicho en una llamada
SeguimientoLa próxima acción con fecha, escrita en el registroLlamar cuando te acuerdes
EmbudoLa lista de etapas por las que avanza una oportunidadUn diagrama bonito para mostrar a las visitas
RezagoUna oportunidad que lleva semanas sin moverseUna oportunidad perdida
Cuatro bandas horizontales, una por etapa, con el nombre de la etapa a la izquierda y su criterio a la derecha: «Contacto», «Cotización enviada», «En negociación» y «Cerrada». Abajo, una nota sobre la evidencia.
Cada etapa se nombra con algo que ya pasó y que se puede señalar. La última línea de cada banda es lo que toca mientras la oportunidad está ahí: ese es el trabajo que las etapas hacen visibles.
Distinción clave: la etapa no es la tarea Una etapa dice en qué está la oportunidad; una tarea dice qué tienes que hacer tú. «Mandé la cotización» es una evidencia; «mandar la cotización» es una tarea que puede quedarse pendiente una semana y seguir siendo la etapa Contacto. Cuando las dos se mezclan en la misma columna, el embudo se vuelve ilegible: nadie sabe si el cliente ya recibió algo o si tú apenas ibas a enviarlo. Regla: cada etapa se nombra con lo que ya pasó, y las tareas van en otra columna.

El criterio de una etapa: una evidencia, no una intención

Una etapa bien escrita se reconoce por una sola cosa: hay algo que puedes señalar y decir «esto ya pasó». No por lo que sientes ni por lo que esperas. Fíjate en la diferencia entre dos nombres de etapa: «interesado» y «cotización enviada». El primero no se puede señalar: ¿cuándo está alguien interesado, cuando pidió información o cuando dijo «suena bien»? Nadie en el equipo contesta igual. El segundo sí: hay un correo con precio y plazo que mandaste el martes. Cuando dos personas del equipo tienen que poner la misma oportunidad en la misma etapa y no discuten, la etapa está bien escrita. Hay tres requisitos para un criterio que aguante. Primero, que sea observable por cualquiera del equipo y no sólo por quien atendió. Segundo, que tenga fecha: la evidencia se fecha, y sin fecha no hay movimiento. Tercero, que sea excluyente: si una oportunidad puede estar en dos etapas al mismo tiempo, tu registro tiene una etapa de más. Y hay un cuarto punto que casi nadie pone y que es el que hace útil al embudo: la etapa también dice qué toca. Entre «cotización enviada» y «aceptó» hay una diferencia de tiempo, y ese tiempo es trabajo tuyo. Si nadie lo ve, la oportunidad se enfría. Por eso cada etapa de tu hoja lleva dos renglones: cómo se llega y qué toca mientras está ahí.

La prueba de una etapa

  1. ¿Se puede señalar? Si no hay nada que mostrar, todavía es una intención.
  2. ¿Tiene fecha? La evidencia sin fecha no sirve para decidir nada después.
  3. ¿Es excluyente? Una oportunidad no debería estar en dos etapas al mismo tiempo.
  4. ¿Dos personas del equipo la pondrían igual? Si discuten, falta criterio.
  5. ¿Dice qué toca mientras la oportunidad está ahí? Sin eso, el tiempo se enfría.
  6. ¿Se sabe cuándo deja de ser actual? Una etapa sin vigencia se vuelve un cajón.

Qué se anota al mover una oportunidad: la etapa nueva, la fecha, la evidencia en una línea y quién la movió. Cuatro datos, ni uno más. Si tu registro pide más campos de los que vas a llenar, esos campos están de adorno, y un campo que nadie llena es ruido que tapa al campo que sí importa. Un aviso sobre lo que se guarda: si en tu registro hay un teléfono o un correo de una persona, ese dato se guarda con su consentimiento y para avisarle lo que pidió, no para otra cosa. La vía correcta es decírselo a la persona, dejar por escrito para qué se usa el dato y quién lo ve dentro del negocio, y tener a alguien responsable de esa respuesta. Cuando el dato es de contacto y hay una razón legal detrás, lo que ayuda es un aviso de privacidad simple y un responsable identificado; para redactarlo con tu situación concreta, conviene un profesional. Esto no sustituye la asesoría legal de un profesional.

Ejemplo resuelto (caso inventado para el ejercicio): el registro de la purificadora

  1. Purificadora San Juan (nombre ficticio) vende y mantiene filtros y purificadores para oficinas. Atiende por WhatsApp. La dueña guarda todo en una libreta: nombre del negocio, qué pidió y un palomito que marca si ya fue. No hay fechas ni precios, y ella es la única que sabe qué significa cada palomito.

En el registro de la purificadora, ¿cuál de estas etapas está bien definida?

Cómo se mueve una oportunidad de una etapa a otra

Un movimiento tiene tres cosas: un disparador, que es lo que pasó; una evidencia, que es lo que lo prueba; y una anotación, que es lo que queda escrito. Si falta la evidencia, el movimiento es una opinión. Si falta la anotación, es un movimiento que no se puede revisar después. La regla de fondo es sencilla: la etapa no la decide el vendedor, la decide un hecho. «Este cliente va a comprar» no mueve nada. «Dijo que sí y pidió que fuera el jueves» sí: es un hecho, se anota y la oportunidad pasa a En negociación. Y hay un movimiento que casi nadie registra: el retroceso. Una oportunidad puede volver de Cotización enviada a Contacto cuando el cliente dice «déjame pensarlo» o cuando la cotización venció y hay que rehacerla. Retroceder no es un error del registro: es información. Si tu embudo no admite retrocesos, vas a terminar con un número bonito de cotizaciones enviadas que no significan nada. Por eso el registro tiene que permitir volver atrás, con la fecha y la razón. El tercer movimiento conviene decidirlo de antemano: el de las oportunidades que no avanzan. Hay dos salidas honestas. Dejarlas donde están, para no perderlas de vista, o moverlas a Perdida con la fecha en que dejaron de responder, para que esa etapa no crezca sin límite. La regla que propongo es sencilla: si no hubo movimiento en tres semanas, se revisan una por una. El número de semanas lo eliges tú y lo ajustas con lo que veas en tu propio registro.

Cuatro recuadros encadenados con flechas: «Lo que pasó», «Lo que lo prueba», «Lo que queda escrito» y «El resultado». Debajo, dos bandas: una sobre el retroceso y otra sobre lo que pasa cuando nadie mueve la oportunidad.
El movimiento es una cadena: sin el primer paso no hay evidencia, y sin la anotación no hay movimiento. El retroceso no es una excepción: es la cuarta casilla, la que el registro debe permitir.

Retroceder una oportunidad a una etapa anterior es un error del registro: en un embudo bien puesto, las oportunidades sólo avanzan.

Un cliente te dice «déjame pensarlo» y no te contesta en tres días. La oportunidad estaba en la etapa En negociación. ¿Qué haces?

Alcance y límites: qué aplica a una PyME y qué no

Vale la pena decir hasta dónde llega esta lección, porque hay embudos que no se parecen en nada al tuyo. El embudo del que aquí se habla es el de una venta que se decide en semanas: una cotización, un presupuesto, una instalación. Ahí las etapas son pocas y los tiempos se miden en días. Cuando la venta se decide en meses, con varias personas decidiendo y varios presupuestos por comparar, el embudo necesita más evidencia por etapa y no más etapas: es el mismo método con otro ritmo. Lo que no cambia en ningún caso son las tres reglas: una etapa se nombra con algo que ya pasó, un movimiento se anota con fecha y evidencia, y una oportunidad que no avanza se revisa. Un negocio que vende por mensaje y uno que vende a un comité de compras aplican lo mismo; cambia la paciencia y el número de personas que escriben en el registro. Y hay un límite que conviene decir: esta lección organiza la memoria del negocio. No decide a quién le escribes, qué le ofreces ni a qué precio. Eso es criterio comercial y se trabaja aparte. El embudo sólo te dice dónde estás parado.

En una venta que se decide en varios meses y con varias personas del cliente decidiendo, la solución es agregar más etapas al embudo para que nadie se salte un paso.

El dueño de una PyME que vende a pequeñas empresas dice: «mi problema es que nadie contesta el correo». ¿Qué le dice esta lección?

Cuatro palabras que se confunden y rompen un embudo

Une cada frase con lo que de verdad significa. Piensa qué se puede señalar y qué sólo se siente.

Clasifica estas seis frases según lo que son.

Evidencia de etapa
Tarea pendiente
Intención u opinión

Una etapa se nombra con lo que ya : para que sirva, la evidencia es algo que se puede y . El movimiento entre etapas se anota con la fecha, la evidencia y quién lo . Una etapa que no se puede señalar no es una etapa: es una .

El método para definir las etapas de tu negocio

Definir etapas no es un asunto de inspiración: es un trabajo de cuatro pasos que se hace en una tarde, con tu registro actual a la vista. El primer paso es listar las etapas que ya usas, aunque no estén escritas. Pregunta a quien vende con qué palabras dice «esto va avanzando». Aparece una lista de seis o siete nombres, y casi siempre hay dos que significan lo mismo. El segundo paso es agrupar: los nombres que describen lo mismo se juntan, y los que describen algo que casi no ocurre se separan. Aquí aparecen las etapas que sobran y las que faltan. Una etapa donde nunca hay nadie dentro es una etapa que dice poco. El tercer paso es escribir el criterio de cada una con una frase que empiece con «cuando»: «cuando le mandé precio y plazo», «cuando dijo que sí y pidió fecha», «cuando ya cobró». Si no lo puedes escribir así, la etapa todavía no está lista. El cuarto paso es probarlo con tres casos tomados de tu registro: uno que avanza, uno que está atascado y uno que se perdió. Si con el criterio los tres casos caen en la etapa correcta, tu criterio funciona; si dos caen en la misma, hay que afinarlo. Ese cuarto paso es el que casi nadie da, y es el que separa un embudo de una lista con nombres bonitos.

Cuatro pasos numerados: «Lista las etapas que ya usas», «Agrupa las que significan lo mismo», «Escribe el criterio de cada etapa» y «Pruébalo con tres casos».
Los tres primeros pasos se hacen con lo que el equipo ya dice; el cuarto, con casos reales del registro. Si el cuarto paso no se hace, el embudo queda con nombres bonitos y sin prueba.
Dos paneles: «Lo que sí es evidencia» con tres frases, y «Lo que no es evidencia» con tres frases. Abajo, una frase que resume la diferencia.
La diferencia entre los dos paneles es la diferencia entre un registro que se puede leer y uno que no. A la izquierda, todo se puede señalar y fechar; a la derecha, todo se siente.

Ordena los cuatro pasos para definir las etapas de tu embudo.

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Ejemplo resuelto (caso inventado para el ejercicio): la etapa que no distinguía nada

  1. Muebles El Roble (nombre ficticio) vende escritorios y sillas a oficinas chicas. Atiende el dueño. Su hoja tiene tres etapas: «Visita», «Propuesta» y «Cerrado». Al principio de mes cuenta cuántas hay en cada una y lo reporta a su socio.

Un equipo comercial escribió estas cinco frases para describir su embudo. Marca las que no se sostienen.

  1. «La etapa se la pone el vendedor según cómo va la conversación; no hay una regla fija.»
  2. «Cada etapa se nombra con algo que ya pasó: si no se puede señalar, todavía no está lista.»
  3. «Una oportunidad puede retroceder: si la evidencia nueva contradice la etapa, regresa y se anota la fecha.»
  4. «Si nadie sabe en qué etapa está una oportunidad, es porque ya se perdió.»
  5. «Contar cuántas oportunidades hay en cada etapa sirve para ver dónde se apelmaza el trabajo.»

Identifica la linea con error.

Producto de la lección. Escribe las etapas de tu propio embudo: por cada una, una frase que empiece con «cuando…» y que describa algo que ya pasó. Después toma tres casos reales de tu registro, uno que avanza, uno atascado y uno que se perdió, y ubícalos con tu criterio. No escribas nombres de clientes, ni teléfonos, ni correos: con la etapa y la evidencia basta. Si al final una etapa quedó con dos frases distintas, esa es la que hay que arreglar primero.

PistaSi no puedes escribir el «cuando…» de una etapa, no es que tu negocio esté mal: es que esa etapa todavía no tiene criterio, y por eso se puede corregir.

Memoria: la palabra y su función

TerminoDefinicion

Tarjetas de repaso rápido

¿Qué diferencia hay entre una etapa y una tarea pendiente?
La etapa dice en qué está la oportunidad y se nombra con lo que ya pasó; la tarea dice qué tienes que hacer tú y puede quedarse pendiente sin cambiar el estado.
¿Cómo se escribe el criterio de una etapa?
Con una frase que empiece con «cuando…» y que describa un hecho ya ocurrido, señalable por cualquiera del equipo y fechado.
¿Qué tres cosas tiene un movimiento de etapa?
Un disparador (lo que pasó), una evidencia (lo que lo prueba) y una anotación (fecha, etapa nueva y quién la movió).
¿Se puede retroceder una oportunidad?
Sí, y con la razón anotada. Lo que no es honesto es un registro que sólo sabe avanzar: ahí los números no dicen nada.
¿Por qué se cuenta cuántas oportunidades hay en cada etapa?
Para ver dónde se apelmaza el trabajo y en qué punto se enfría. El conteo sirve si cada etapa significa algo; si no significa nada, el conteo sólo multiplica la confusión.
¿Qué haces con una oportunidad que no avanza?
Decidir de antemano: dejarla donde está para no perderla de vista, o moverla a la etapa terminal de perdida con la fecha en que dejó de responder.

Chequeo de la lección

Se requiere 70% de aciertos para avanzar.

Para dominar este tema

  1. Dices qué es una etapa y qué no es: no es una tarea pendiente ni una intención del vendedor.
  2. Escribes el criterio de cada etapa como un «cuando…» que cualquiera del equipo pueda señalar.
  3. Separas las etapas que se parecen y las fusionas, y cuestionas las que nunca se usan.
  4. Mueves una oportunidad dejando evidencia, fecha y responsable del movimiento.
  5. Reconoces un retroceso legítimo y lo anotas, en vez de forzar el embudo hacia adelante.
  6. Detectas una etapa que no dice nada y la arreglas antes de tocar nada más.

Fuentes, vigencia y revisión

Lo que afirma esta lección y dónde se verifica. Ámbito: México. Vigencia revisada 2026-10.
Afirmación de la lecciónDónde verificarlaAlcance
El embudo es una metáfora de las fases de la venta y la conversión se mide etapa por etapaWikipedia en español: «Embudo de ventas»El nombre de la metáfora y las fases que enuncia el artículo
Un tablero con columnas y tarjetas es un kanbanWikipedia en español: «Kanban»El origen de la palabra y el uso del tablero
El paso entre etapas se puede dibujar como un diagrama de flujoWikipedia en español: «Diagrama de flujo»El nombre de la herramienta de dibujo
El criterio de etapa, el movimiento anotado y el método de cuatro pasosMétodo de esta lecciónPropuesta de trabajo: ajústala a tu negocio
Nombres de negocio, cantidades y fechas de los ejemplosNo existen: son datos inventados para el ejercicioDidáctico, sin valor comercial
Cifras de mercado, precios de programas y estudios de conversión ajenosNo aplican: la lección no afirma ningunaSe decide con tu propio registro

Wikipedia en español: embudo de ventas, de dónde viene la metáfora
Ábrelo para ver de dónde viene la imagen del embudo y qué fases nombra; después decide cuáles aplican a tu negocio y con qué nombre las vas a escribir.

Wikipedia en español: kanban, el tablero de columnas y tarjetas
El tablero de tu embudo es un tablero de columnas y tarjetas; mira cómo se separa el trabajo en curso y por qué una tarjeta no cambia de columna porque a alguien le pareció.

Siguiente paso de la ruta «Embudos y etapas»: «Higiene de datos», la ruta siguiente del curso «El CRM mínimo de una PyME». Lo que queda aquí —el criterio de cada etapa y la evidencia de cada movimiento— también decide qué se corrige en el registro; sólo que la siguiente ruta no mira cómo avanza una oportunidad, sino cómo está escrito lo que ya anotaste. Esta lección te dejó el criterio y el instrumento de medición; la siguiente los lleva a la rutina semanal de limpieza del registro comercial. Antes de abrirla, anota en una línea el criterio de una etapa que hoy no tiene criterio: eso es justo lo que la siguiente ruta te va a pedir.