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Marca y propuesta de valor · 12.º Qué es posicionamiento

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Qué es posicionamiento

✦ Publicas para todos y no sabes a quién le hablas. Aprende a decidir a quién te diriges, qué dejas de hacer por esa persona y a distinguir esa decisión de la publicidad.

Marketing

Firmado y verificado · Marketing

Objetivo: Distingue el posicionamiento (la decisión de a quién le hablas y qué dejas de hacer por esa persona) de la publicidad (el mensaje que difunde esa decisión) y redacta por escrito la decisión de a quién se dirige tu negocio.

23 min Marca y propuesta de valor · Qué es posicionamiento 18–99 años
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Qué es posicionamiento

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Qué es posicionamiento

Tu negocio tiene nombre, un rótulo, un perfil en redes donde publicas casi todos los días y una cartelera que no falta. Y aun así, cuando alguien te pregunta «¿y ustedes para quién son?», la respuesta se te queda corta. «Para todos». «Para quien necesite el producto». «Para gente como la que llega».

Ese «para todos» no es falta de esfuerzo: es una decisión que nunca se tomó. Mientras la decisión no exista, la publicidad se vuelve el lugar donde se esconde. Se publica por publicar, se prueba un formato, se cambia el diseño, se sube el precio, y nada de eso toca la pregunta de fondo, que sigue siendo la misma: para quién es esto y qué dejas de hacer por esa persona.

Esta lección no trata de cómo anunciar mejor. Trata de la decisión que va antes del anuncio: a quién le hablas, en nombre de qué le hablas y qué dejas de hacer por esa persona. Cuando esa decisión está escrita, la publicidad deja de adivinar y empieza a obedecer. Y cuando no está escrita, ningún canal, ninguna herramienta y ninguna plataforma la van a escribir por ti.

Lo que te vas a llevar es un criterio para distinguir una decisión de un mensaje, y una hoja donde queda escrita la decisión de tu negocio. Lo que no te vas a llevar es una promesa: ninguna decisión de este tipo asegura ventas por sí sola. El resultado depende de tu mercado, de tu operación y de las personas que no leen esta lección.

  • Lo que esta lección sí hace: darte un criterio para distinguir una decisión de un mensaje, el método para escribir tu decisión y cuatro pruebas para revisarla.
  • Lo que no hace: no te da promedios de la industria, ni una lista de formatos que funcionan, ni un número de clientes que debes tener. Un promedio ajeno no es el dato de tu negocio.
  • Todos los nombres, negocios y cifras de los ejemplos son inventados para el ejercicio y están señalados como ficticios.
  • Los nombres de plataformas y herramientas aparecen como dato (ahí se publica y ahí se mide), nunca como aval de un método ni como garantía de un resultado.
  • La lección enseña método y decisiones; el resultado de esas decisiones depende de tu mercado, de tu operación y de tu equipo.

Posicionar no es anunciar

Posicionar es decidir. Publicar es comunicar. Se confunden porque vistas desde afuera se parecen: hay un mensaje, hay un medio, hay una fecha. Pero son de distinta naturaleza.

La publicidad es el vehículo. Cambias el medio y el mensaje se reescribe: un cartel, una publicación, un correo, la conversación de mostrador. La decisión es la ruta que el vehículo sigue. Cambias el medio y la ruta se queda.

La diferencia se ve en una pregunta que puedes aplicar hoy a cualquier negocio, incluido el tuyo: si mañana cambiaras de medio, de formato y de dinero, ¿seguirías hablándole a la misma persona y por la misma razón? Si la respuesta es sí, tienes una decisión de posicionamiento, y lo que hiciste hasta ahora fue comunicarla. Si la respuesta es «depende», todavía no la tienes: lo que tienes es una lista de mensajes.

Y hay una segunda diferencia, la que más se olvida: la decisión de posicionamiento incluye lo que dejas de hacer. El anuncio no excluye a nadie; puede hablarle a todo el mundo porque no tiene que excluye a nadie. La decisión sí tiene que excluir: para atender mejor a un tipo de cliente renuncias a atender a otro. Por eso un posicionamiento sin sacrificio no es un posicionamiento, es una lista de deseos.

Dos columnas: «POSICIONAMIENTO» («Una decisión, antes de publicar», «Qué dejas de hacer por él») y «PUBLICIDAD» («El mensaje, después de decidir», «No excluye a nadie»). Abajo: «La prueba del cambio de canal».
Las dos columnas son el mismo negocio el mismo mes. Lo que cambia no es la herramienta ni el presupuesto: es si hay una decisión escrita detrás de los mensajes. Un anuncio puede existir sin ella; el posicionamiento, no.
Glosario mínimo de la lección. Cada término se define por la decisión que exige, no por el discurso que lo rodea.
TérminoQué significaDe dónde sale
PosicionamientoLa decisión de a quién le hablas, en nombre de qué le hablas y qué dejas de hacer por esa personaDe tu hoja de decisión
PublicidadEl mensaje que difunde esa decisión: cartel, publicación, correo o conversación de ventaDe tu plan de comunicación
Público objetivoEl grupo que recortas antes de decidir. Un recorte, no una personaDe tu lista de clientes actuales
Propuesta de valorLa razón por la que te eligen, dicha en una frase. Es el resultado de la decisión, no la decisiónDel ejercicio de la frase
SacrificioLo que dejas de hacer por la persona a la que te dirigesDe tu catálogo, tu horario y tu agenda
TerritorioEl lugar que ocupas frente a las alternativas que tu cliente considera cuando preguntaDel ejercicio de alternativas
AnuncioUna pieza de comunicación con un objetivo y un plazo. Decide a quién le habla el mensaje, no a quién te diriges túDe tu agenda de publicaciones

Las tres preguntas de la decisión

Son tres, y se contestan en este orden.

La primera: ¿a quién le hablas? Una sola persona, con una situación concreta. No un segmento de mercado ni un tipo de consumidor: alguien que existe. «El dueño de una camioneta que la usa para trabajar y la necesita de vuelta el mismo día» es una persona. «Las pequeñas empresas» no es nadie. Esta lección no desarrolla cómo se describe a esa persona con rasgos observables: eso es lo que hace la ruta siguiente, «Tu cliente ideal». Aquí basta con que la persona exista y con que puedas nombrarla.

La segunda: ¿en nombre de qué le hablas? Es decir: qué problema le quitas y por qué ese problema le importa. Esto no es una promesa de resultados, es el nombre del problema que tú atiendes. «Que un ruido en el motor no le robe el día de trabajo» es un problema. «Calidad y confianza» no lo son: nadie los puede comprobar.

La tercera, la que casi nadie contesta: ¿qué dejas de hacer por esa persona? Por cada cliente que decides atender hay clientes que dejas de atender, y no me refiero a una renuncia teórica: me refiero a lo que se ve el lunes en tu operación. El trabajo que no tomas. El producto que no traes. El tema del que no publicas. El día que no atiendes. La hora que no contestas.

Las tres respuestas van en una sola hoja y se leen en voz alta. Si la tercera necesita un asterisco, es que todavía no la has decidido.

Tres cajas numeradas: «A quién le hablas», «En nombre de qué le hablas» y «Qué dejas de hacer por él». Abajo: «La tercera es la que casi nadie contesta».
El orden importa: la tercera respuesta es la que hace que las dos primeras valgan. Sin el sacrificio, lo demás son adjetivos.

Ejemplo resuelto (caso ficticio): el taller que ya tenía la respuesta y no la había escrito

  1. 1. Lo que hay hoy

    El Tornillo (nombre ficticio) es un taller de barrio con rótulo, página en redes y una publicación cada semana con promociones del taller. Preguntado a quién atiende, el dueño contesta: «a todos los que traen su carro». Nadie en el equipo sabe a qué se refiere con «todos».

Paso 1 de 7

Un negocio cambia de Facebook a un catálogo impreso y sigue hablándole a la misma persona por la misma razón. ¿Qué está pasando?

El sacrificio: lo que dejas de hacer por esa persona

El sacrificio es lo que convierte una intención en una posición. Sin él, cualquier negocio puede decir que habla con todos: basta con no renunciar a nada, y no renunciar a nada no cuesta nada. Por eso una lista de deseos no es un posicionamiento.

La diferencia es dónde se ve. Una decisión de posicionamiento no se ve en la carpeta de la identidad visual: se ve en el catálogo, en el horario, en la agenda de la semana y en el tiempo que dedicas a hablarle a la gente. Si tu negocio dice que habla con un tipo de cliente, el catálogo, los horarios y las prioridades de tu semana deberían verse afectados. Si no se ven afectados, la decisión está sólo en el discurso.

Y hay una consecuencia que conviene decir en voz alta: al renunciar, dejas de ser cómodo para algunos clientes. Vas a decir que no a trabajos que antes aceptabas, o a clientes que no encajan. Eso es incómodo y es el costo de la decisión. Un negocio que no le dice que no a nadie no está eligiendo: está dejando que elija el que llegó primero, y el que llegó primero no siempre es el que te conviene.

Por eso el sacrificio se escribe y no se decide en la cabeza. Si no está escrito, cualquier cambio de opinión parece razonable: el mes pasado no me quedaba tiempo, la temporada cambió, el cliente pidió otra cosa.

A la izquierda, «LO QUE DEJAS DE HACER SE VE EN» con cuatro renglones: «El trabajo que no tomas», «El producto que no traes», «El tema del que no publicas», «El día que no atiendes». A la derecha: «SI NO HAY NADA QUE DEJAR DE HACER».
Lo que dejas de hacer se ve en cuatro lugares concretos. Si en ninguno de los cuatro hay algo tuyo, la decisión todavía es una frase.

Un negocio que no renuncia a nada puede tener posicionamiento, siempre que su mensaje sea bueno.

Tu negocio dice atender sobre todo a familias con niños pequeños. ¿Cuál de estos cambios es el que de verdad vuelve cierta esa frase?

Cuatro pruebas para saber si de verdad tienes una decisión

No hace falta un estudio ni un consultor para saber si tu negocio tiene una decisión de posicionamiento. Bastan cuatro preguntas, y se contestan con lo que ya sabes de tu operación.

La primera es la prueba del sacrificio: ¿hay algo que dejas de hacer y que se ve esta semana? Si la respuesta es «no», todavía no has decidido.

La segunda es la prueba del canal: si mañana cambias de medio y de formato, ¿sigues hablándole a la misma persona por la misma razón? Si cambias de persona con el canal, lo que tienes es publicidad.

La tercera es la prueba de la frase: ¿puedes escribir «le hablo a [persona] porque [razón]» con una persona de verdad y una razón comprobable? Si la razón es un adjetivo, todavía no es una razón.

La cuarta es la prueba del lunes: ¿qué cambia en tu agenda, en tu catálogo y en tu horario el lunes por esa decisión? Si la respuesta es «nada», tu decisión vive en el discurso.

Las cuatro se contestan con tus propios datos y en un orden: si una falla, esa es la que se arregla primero. Arreglar la frase antes que el sacrificio es escribir mejor el estilo de lo que no se ha decidido.

Las cuatro pruebas, la pregunta y qué significa una respuesta negativa. Se contestan hoy, con lo que ya sabes de tu negocio.
PruebaLa pregunta que se respondeSi la respuesta es «no»
Del sacrificio¿Hay algo que dejas de hacer y que se ve en tu operación esta semana?Todavía no has decidido: lo que tienes es una lista de deseos
Del canalSi cambias de medio y de formato, ¿sigues hablándole a la misma persona por la misma razón?Lo que tienes es publicidad: un mensaje que se puede mover sin cambiar de persona
De la frase¿Puedes escribir «le hablo a [persona] porque [razón]» con una persona y una razón comprobable?La razón sigue siendo un adjetivo, o el destinatario sigue siendo un grupo
Del lunes¿Qué cambia en tu agenda, en tu catálogo y en tu horario el lunes?La decisión existe sólo en el discurso y no ha tocado la operación
Cuatro cajas: «LA PRUEBA DEL SACRIFICIO», «LA PRUEBA DEL CANAL», «LA PRUEBA DE LA FRASE» y «LA PRUEBA DEL LUNES». Abajo: «Cuatro preguntas que se contestan con tus propios datos».
Ninguna de las cuatro necesita un dato de fuera: se contestan con la operación de tu negocio. La primera y la cuarta son las que delatan una decisión de papel.

Ordena los cinco pasos del método para escribir la decisión de posicionamiento.

    Coloca los elementos en orden y pulsa Comprobar.

    El método completo cabe en cinco pasos, y los cinco caben en una hoja.

    Uno. Escribe a quién le hablas, con una persona y una situación concreta. Si no puedes escribir un nombre o una situación, todavía estás en el territorio de los grupos.

    Dos. Escribe el problema que le quitas, con las palabras de esa persona. No tu versión: la suya. La forma de comprobarlo es preguntárselo a un cliente reciente, con sus palabras, y anotarlas tal cual.

    Tres. Escribe qué dejas de hacer: dos o tres cosas concretas que se ven en tu operación. Este renglón es el que más cuesta y el que más vale. Si no puedes llenar dos renglones, tu decisión todavía no está tomada.

    Cuatro. Escribe la frase de una línea: «para [persona] que [problema], hacemos [lo que hacemos] y no hacemos [lo que no hacemos]». Esta lección no la trabaja a fondo: aquí queda el hueco anotado, y la ruta siguiente («Tu cliente ideal») te da la persona concreta con la que completarla.

    Cinco. Revisa la semana. Cada decisión operativa que contradiga tu frase se anota y se corrige, o se cambia la frase. Una hoja que no se revisa se contradice sola en un mes, y entonces vuelve a ser publicidad.

    Ejemplo resuelto (caso ficticio): la pastelería que hablaba con todos

    1. 1. Lo que hay hoy

      La Espiga (nombre ficticio) hace de todo: pasteles de cumpleaños, pan, café, tortas, catering para eventos y hasta un taller de pastelería. Su carta tiene muchos rubros y su página publica cada uno por separado. Preguntado a quién atienden, la respuesta es «al que venga».

    Paso 1 de 6

    Une cada caso con lo que le corresponde.

        Clasifica estas ocho frases: ¿son una decisión de posicionamiento o un mensaje publicitario?

        Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.

        Posicionar es antes de anunciar: decidir a le hablas, en de qué le hablas y qué dejas de hacer por esa persona.

        Quien lleva la cuenta de las redes escribió estas seis frases en una reunión. Marca las que no se sostienen.

        Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.

        Producto de la lección. Escribe en una hoja la decisión de a quién se dirige tu negocio, en tres renglones: a quién le hablas (una persona y una situación concreta), en nombre de qué le hablas (el problema que le quitas, con sus palabras) y qué dejas de hacer por esa persona (dos o tres cosas que se ven en tu operación). Debajo, escribe la frase de una línea y las respuestas a las cuatro pruebas. No publiques nada todavía: primero revisa el renglón del sacrificio, que es el que casi siempre sale vacío.

        Si el renglón del sacrificio está vacío, no lo rellenes con «no dejamos de hacer nada»: escribe qué has rechazado de verdad en el último mes. Si tampoco hay nada, empieza por lo que sí has rechazado: un tipo de trabajo, un producto, un cliente que no te conviene.

        Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.

        Memoria: término y definición

        Empareja cada término con su definición. Deja el vocabulario listo antes de escribir tu hoja de decisión.

        Tarjetas de repaso rápido

        ¿Cuál es la diferencia entre posicionamiento y publicidad?
        El posicionamiento es la decisión de a quién le hablas y qué dejas de hacer por esa persona; la publicidad es el mensaje que la difunde. Cambia el medio y la decisión se queda.
        ¿Cuáles son las tres preguntas del posicionamiento?
        A quién le hablas, en nombre de qué le hablas y qué dejas de hacer por esa persona. En ese orden.
        ¿Por qué no basta con un buen mensaje?
        Porque un mensaje puede hablarle a todos justamente porque no excluye a nadie. La decisión excluye: por atender mejor a un tipo de cliente renuncias a otro.
        ¿Qué es el sacrificio y por qué importa?
        Es lo que dejas de hacer por esa persona: el trabajo que no tomas, el producto que no traes, el día que no atiendes. Se ve en tu operación; si no se ve, la decisión es discurso.
        ¿Cómo compruebo si tengo una decisión de posicionamiento?
        Con cuatro preguntas: la del sacrificio, la del canal, la de la frase y la del lunes. Se contestan con lo que ya sabes de tu negocio.
        ¿Cuál es la frase que conviene poder escribir?
        «Le hablo a [persona] porque [razón]». Si el destinatario es un grupo o la razón es un adjetivo, todavía no tienes la decisión.
        ¿Qué hago con lo que contradiga mi hoja?
        Anotarlo y corregir la operación, o cambiar la hoja. Lo que no se revisa se contradice solo en un mes y vuelve a ser publicidad.

        Toca una tarjeta para ver la respuesta.

        Chequeo de la lección

        Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.

        Para dominar este tema

        1. Distingues una decisión de posicionamiento de un mensaje publicitario, y lo explicas con la prueba del cambio de canal.
        2. Escribes las tres respuestas de la decisión: a quién le hablas con una persona, en nombre de qué con un problema comprobable y qué dejas de hacer por esa persona.
        3. Nombras el sacrificio en términos de operación: el trabajo que no tomas, el producto que no traes, el día que no atiendes.
        4. Reconoces la diferencia entre una razón y un adjetivo, y entiendes por qué «todos» no es un destinatario.
        5. Aplicas las cuatro pruebas (sacrificio, canal, frase y lunes) a tu propio negocio, y detectas cuál falla primero.
        6. Escribes la frase de una línea con las tres respuestas decididas, y revisas cada semana que tu operación no la contradiga.

        Fuentes, vigencia y revisión

        Lo que esta lección afirma y dónde se puede verificar. Ámbito: México. Vigencia revisada 2026-10.
        Afirmación de la lecciónDónde verificarlaAlcance
        Qué se entiende por posicionamiento y cómo se relaciona con la propuesta de valorPosicionamiento (Wikipedia en español)Concepto; no fija ninguna regla de negocio ni ningún resultado
        Qué es una propuesta de valor y por qué no es un argumento de venta puntualPropuesta de valor (Wikipedia en español)Concepto; el orden de trabajo lo fija esta lección
        Qué es un público objetivo y por qué es un recorte y no una personaSegmentación de mercados (Wikipedia en español)Concepto; no fija criterios de tamaño de mercado
        Cuántos negocios de tu actividad hay en tu municipioDENUE, del INEGI: directorio de unidades económicasDato del directorio, para tu búsqueda; no es un promedio ni un pronóstico
        Los nombres, negocios y cifras de los ejemplosNo existen: son datos inventados del ejercicioDidáctico, sin valor comercial
        Qué se puede afirmar de otro negocio cuando comparas tu ofertaLa vía correcta es describir lo que tú haces y lo que no haces; esto no sustituye la asesoría legal de un profesionalCada negocio y cada caso tienen su propio marco

        Siguiente paso de la ruta «Qué es posicionamiento»: «Tu cliente ideal», la ruta siguiente del curso «Posicionamiento: qué vendes y a quién». Lo que queda aquí —la decisión de a quién le hablas y qué dejas de hacer por esa persona— también decide a quién vas a describir en la ruta siguiente; sólo que la siguiente baja del slogan al detalle: convierte a esa persona en alguien con rasgos observables, con lo que compra y con lo que le cuesta, en lugar de adjetivos. Esta lección te dejó el criterio (las cuatro pruebas) y la hoja donde queda escrita la decisión; la siguiente los lleva al cliente concreto que vas a escribir.

        Las respuestas y tu progreso se guardan sólo en este dispositivo. Contenido firmado por su autoría mediante Lumbre.
        Más sobre esta lección

        ¿Todavía no te queda claro?

        No pasa nada: vamos a verlo de otra manera

        Elige el ángulo que más te ayude. Nada es obligatorio ni cuenta como nota.

        Una analogíaSi lo recuerdas mejor por el rótulo que por la definición

        Un rótulo no es un adorno del local: es la respuesta a «¿de qué es este lugar?». Y un rótulo funciona sólo cuando dice algo que excluye: el taller de afinado, la panadería del barrio, la papelería que hace copias. Un rótulo que dice «aquí somos los mejores» no dice de qué es el lugar: lo mismo que un anuncio, y por eso la gente pasa de largo.

        Tu posicionamiento es el rótulo antes de que exista el rótulo: la decisión de a qué tipo de persona le vas a hablar y qué vas a dejar de ofrecerle a los demás. Cuando esa decisión está escrita, el texto del rótulo, la carta, el primer mensaje y el primer renglón de tu catálogo salen solos, porque todos responden a la misma persona. Cuando no está escrita, cada piece se inventa por separado y entre todas no dicen nada.

        ↑ Volver al objeto

        Paso a pasoTu hoja de decisión, en cinco renglones
        1. A quién le hablas: una persona y una situación concreta.
        2. En nombre de qué le hablas: el problema que le quitas, con sus palabras.
        3. Qué dejas de hacer: dos o tres cosas que se ven en tu operación.
        4. La frase de una línea, con las tres respuestas de arriba.
        5. La revisión del lunes: qué cambió en tu agenda, tu catálogo y tu horario.

        El orden importa y tiene un motivo: la tercera línea es la que hace que las dos primeras valgan. Si la tercera está vacía, las otras dos son deseos. Y la quinta es la que evita que la hoja envejezca: una hoja que no se revisa se contradice sola, y cuando eso pasa vuelve a ser publicidad.

        ↑ Volver al objeto

        Practica un pocoEjercicio corto: la clínica que atiende de todo

        Este es un negocio inventado para el ejercicio: una clínica pequeña que dice en su puerta «atendemos de todo: consulta general, dental, análisis, vacunas y envolturas de regalo». Su página publica un aviso por servicio, sin que ninguno se relacione con el otro.

        Contesta las cuatro pruebas con este caso y luego con el tuyo:

        1. Prueba del sacrificio: ¿deja de ofrecer algo? Hoy no deja de ofrecer nada.
        2. Prueba del canal: si sus publicaciones fueran en un solo lugar y con un solo tema, ¿sigue siendo el mismo negocio? Sí: es el mismo, pero no dice a quién habla.
        3. Prueba de la frase: «le hablo a [persona] porque [razón]». Con «atendemos de todo» la razón se queda vacía.
        4. Prueba del lunes: ¿qué cambia en su agenda? Nada.

        Ahora hazlo al revés con tu negocio: escribe las tres respuestas y revisa si la prueba del lunes cambia algo. Si no cambia nada, tu decisión todavía es una frase, y la hoja del ejercicio es el lugar donde se vuelve una decisión.

        ↑ Volver al objeto

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