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Ventas · 12.º Ficha de cotización y propuesta

Portada de Ficha de cotización y propuesta

Ficha de cotización y propuesta

✦ Una cotización que sólo lleva un precio vuelve sola. Aprende a llenar la ficha de once campos: alcance con unidades, cuenta con IVA y vigencia, siguiente paso con fecha y forma de aceptación.

Marketing

Firmado y verificado · Marketing

Objetivo: Redactar una ficha de cotización con alcance, precio, plazo, condiciones y supuestos, lista para enviar al cliente.

33 min Ventas · cotización 18–99 años
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Ficha de cotización y propuesta

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Ficha de cotización y propuesta

Un prospecto pide precio por chat. Contestas con una cifra suelta y un «me avisas». Pasan los días, no hay respuesta, y la venta se quedó donde empieza a morirse la mayoría de las ventas de PyME: en un número que el cliente no puede comparar, no puede mostrarle a nadie y no sabe si incluye lo que él necesita.

Después te llega el pedido de otra empresa: el comité de compras pide «por escrito lo que van a cobrar». Ahí no alcanza con la cifra: se necesita un documento que se pueda leer, discutir y aceptar, y con eso decidir. Esa ficha es esta lección.

No es una plantilla bonita: es el esqueleto del documento. Once campos, en un orden que funciona. Cada campo existe porque a alguien le costó dinero omitirlo: el pago que se discutió tarde, el IVA que nadie declaró, el alcance que se recortó sin decirlo, el «avísame» que nadie marcó en el calendario.

Al terminar tendrás la versión usable de la ficha, un ejemplo ya resuelto con todos sus renglones llenos —cifras inventadas, para practicar— y los límites escritos: lo que la ficha resuelve y lo que deliberadamente no resuelve.

  • Nembrar de memoria los once campos de la ficha y decir qué pregunta del cliente tapa cada uno.
  • Escribir un alcance con cantidades y unidades, y decir qué incluye y qué no incluye.
  • Separar alcance de presupuesto: qué se entrega es una hoja; cuánto alcanza es otra.
  • Poner la cuenta del documento: cantidad por precio unitario da subtotal; menos descuento da total; el IVA se declara y queda el total a pagar.
  • Fijar vigencia, siguiente paso con fecha y responsable, y la forma de aceptación.
  • Reconocer los límites: la ficha no es contrato, no calcula tu costo ni tu margen y se cae si cambian los datos.

Primero las palabras, porque la ficha se arma con ellas

Cuatro palabras circulan sueltas cuando se habla de ventas, y en la ficha cada una tiene un lugar distinto.

Alcance es qué se entrega: cantidades, unidades, fechas y límites, dicho en concreto. Presupuesto es cuánto dinero tiene o quiere destinar el cliente a eso: es de él, no lo inventas tú, y no es el alcance. Cotización es el documento donde el alcance se traduce a pesos: precios unitarios, subtotal, impuestos y total. Propuesta es la cotización con contexto: la necesidad del cliente en sus palabras, por qué esta solución la atiende y cuál es el siguiente paso.

La regla de oro de la herramienta abre con la necesidad declarada por el cliente, con su frase textual si la tienes. Una propuesta que no cita lo que el cliente dijo se siente como formulario genérico, y el cliente la trata como formulario: la archiva. La frase de él también es tu defensa posterior: si alguien pregunta por qué se cotizó eso, la respuesta está escrita arriba, con sus palabras.

Los once campos de la ficha, qué se anota en cada uno y la discusión que evitan. Los nombres de los campos vienen de la herramienta tal cual: así se llenan, en este orden.
CampoQué se anotaLa discusión que evita
Cliente, contacto y fechaA quién va, con quién se valida y cuándo se emitióQue nadie sepa si la hoja es vieja o vigente
Necesidad declarada (con su frase)La necesidad en palabras del cliente, textual si puedesQue se lea como formulario y nadie la compare
Qué incluye y qué no incluyeEntregables con cantidades y unidades; lo que queda fuera, escritoEl «yo creí que también entraba» a mitad del trabajo
Cantidades, unidades y precios unitariosCuánto se entrega, en qué unidad y a cuánto por unidad, en pesosQue el total no se pueda revisar ni discutir
Subtotal, descuento (si lo hay) y totalLa cuenta renglón por renglón, en pesosQue el descuento aparezca sólo en la conversación
IVA incluido o desglosado y total a pagarCómo trata el impuesto el precio y cuál es el total final¿Entra o no entra? La pelea del IVA al pagar
Condiciones: entrega, plazo de pago y vigenciaCuándo se entrega, cuándo se paga y hasta cuándo vale la cifraQue el plazo de pago se discuta cuando ya se entregó
Supuestos y exclusionesQué se da por cierto y qué depende de información del clienteTrabagar gratis cuando se rompe lo que dabas por hecho
Siguiente paso con fecha y responsableQué pasa después, cuándo y de quién dependeEl limbo de «quedo al pendiente»
Cómo se aceptaA quién se le manda el sí y con qué se confirmaQue la propuesta se archive sin respuesta
Versión del documento y quién lo envíaVersión (por ejemplo, v1) y nombre de quien la mandaQue aparezca una versión paralela sin control

Las cinco reglas para llenarla

Primera: abre con la necesidad del cliente en sus palabras. Una propuesta que no hace referencia a lo que él dijo se siente como formulario, y lo que parece formulario no se compara: se archiva.

Segunda: detalla cantidades, unidades y precios unitarios. Una hoja con un solo total no se puede comparar con otra oferta ni discutir dentro de tu propia casa: si el cliente quiere menos piezas, quitas piezas y el documento se recalcula solo; si sólo dijiste el total, cada conversación es una pelea.

Tercera: declara el IVA, los supuestos y las exclusiones antes del total, no en una nota al pie. El impuesto se escribe en una de dos: incluido en el precio, o desglosado y sumado. Las dos son honestas si se dicen; la nota al pie no las dice, y lo que no se declara se discute después, siempre en el lado incómodo.

Cuarta: pon vigencia a la propuesta y un siguiente paso con fecha y responsable. Sin vigencia, tus precios envejecen ajenos a tus insumos. Sin siguiente paso, la venta entra en un limbo donde el único calendario es el del cliente.

Quinta: deja por escrito cómo se acepta: a quién se le manda la confirmación y qué se necesita para que sea válida. Sin esa línea, la propuesta no se cierra: se archiva, que es otra manera de perderla en silencio.

¿Cuál es la primera fila que decide si el cliente leerá tu ficha hasta el final?

Plantilla de la ficha con tres secciones: «QUÉ SE PROMETE», «CUÁNTO SE COBRA» y «CÓMO SE CIERRA». Cada una con sus campos: necesidad, alcance, precios, IVA, vigencia y siguiente paso.
Once campos, tres bloques. El primero describe la promesa, el segundo la traduce a pesos y el tercero le da salida: vigencia, cierre y control de versiones. Un campo vacío es una puerta abierta por donde la cotización se pierde.
Dos columnas: «ALCANCE: QUÉ ENTREGAS» (cantidades, fechas, qué queda fuera) vs «PRESUPUESTO: CUÁNTO HAY» (dinero, plazo, condiciones). Abajo: «Alcance y presupuesto no son la misma cosa».
La columna izquierda se escribe primero y se deriva de lo que el trabajo necesita. La derecha llega del cliente y se contesta con condiciones: forma de pago, plazos, fases. El error es dejar que la derecha recorte a la izquierda en silencio.

El ejemplo resuelto: la ficha llena, renglón por renglón

Todo el ejemplo que sigue es ficticio: «Restaurante Tres Olivos» es un nombre inventado, como el proveedor y las cifras, y se usa solo para practicar. Es un caso de venta chica y bien recortable: una panadería que cotiza entregas semanales a un restaurante.

La ficha queda así: cliente Restaurante Tres Olivos (nombre ficticio), contacto el chef de cocina, fecha 12/10/2026. Necesidad declarada, con las palabras del cliente: «que el pan de apertura no se eche a perder antes del servicio». Incluye: doce piezas de pan grande por entrega, los jueves a las 7:00. No incluye: reparto a domicilio ni cortes a medida. Para practicar con datos ficticios: el precio unitario es 120 pesos por pieza, así que la cuenta da un subtotal de 1,440 pesos por entrega, sin descuento y con el total en 1,440 pesos; el IVA va incluido y declarado antes del cierre. Condiciones: entrega los jueves; pago a 15 días contra entrega; propuesta vigente 15 días desde el 12/10/2026. Supuesto: el volumen se mantiene en 12 piezas por semana. Siguiente paso: entrega de prueba el 16/10 con 6 piezas; responsable: Ana. Aceptación: el cliente responde ese correo confirmando el día de entrega. Versión: v1, enviada por quien firma la hoja.

Fíjate en lo que no está: no hay un párrafo de «somos líderes en pan», no hay un descuento que apareció en la llamada, no hay un «quedo al pendiente» en lugar de fecha. Y hay un 16/10 en el calendario de alguien.

Ejemplo resuelto (caso ficticio inventado para el ejercicio): la ficha llena, campo por campo

  1. 1. Encabezado: quién, con quién y cuándo

    Cliente: Restaurante Tres Olivos (nombre ficticio). Contacto: el chef de cocina. Fecha de emisión: 12/10/2026. Con la fecha puesta, la vigencia se puede calcular y el documento envejece a la vista.

Paso 1 de 8

La cuenta del caso ficticio en seis renglones: «Precio unitario 120 pesos», «Piezas por entrega 12», «Subtotal 1,440 pesos», «Descuento: ninguno», «Total 1,440 pesos», «IVA incluido» y «Total a pagar». A la derecha: «Condiciones» y «Pago a 15 días contra entrega», y «Vigencia 15 días».
La cuenta completa, con los números inventados del caso ficticio: doce piezas a 120 pesos, subtotal 1,440 y total a pagar 1,440 con IVA incluido. A la derecha, las condiciones y la vigencia: la cifra vale hasta una fecha.

Caso ficticio para practicar: el pan grande sale a 120 pesos por pieza y son 12 piezas por entrega, sin descuento. ¿Cuál es el subtotal por entrega, en pesos?

pesos

Laboratorio de la ficha: piezas, precio unitario, entregas y descuento

Mueve las cuatro barras: piezas por entrega, precio unitario, número de entregas del periodo y descuento, si lo hay. La tabla te devuelve la cuenta de la ficha en cuatro renglones: subtotal por entrega, descuento en pesos, total por entrega y total del periodo. Todo son cifras simuladas de un caso ficticio: sirve para entrenar la fórmula.

Laboratorio con cuatro controles —piezas por entrega, precio unitario en pesos, número de entregas y descuento— y una tabla que calcula el subtotal por entrega, el descuento en pesos, el total por entrega y el total del periodo.

VariableValor
Piezas por entrega12
Precio unitario120
Entregas del periodo4
Descuento (si lo hay)0

Supuestos declarados: el descuento se aplica sobre el subtotal de cada entrega y se repite en todo el periodo; las entregas se cuentan iguales entre sí; el IVA no se toca aquí —se declara incluido o desglosado— y este laboratorio no calcula tu costo ni tu margen. Cambia una pieza y mira cómo se recalcula la hoja: eso es lo que el cliente podrá hacer contigo.

Qué hace la ficha y qué no: alcances y límites

Cuándo se usa: cuando mandas precio a un prospecto o a un cliente nuevo en ventas de ticket medio o alto, y cuando el comité de compra te pide por escrito lo que vas a cobrar. Ahí la ficha hace todo el trabajo que un mensaje de chat no puede hacer: se puede comparar con otra oferta, mostrar a un tercero y responder con un sí.

Y ahora los límites, dichos sin rodeos, porque una herramienta que no sabe dónde termina es la que mete en problemas. Primera: la ficha es una propuesta, no un contrato firmado. Ordena la venta y deja constancia, pero no sustituye la revisión de un contrato ni las condiciones formales que tu cliente o tu operación exijan según el monto o el plazo: si el acuerdo empieza a pesar, la vía correcta es revisarlo con un profesional, y esto que lees aquí no sustituye la asesoría legal de un profesional. Segunda: no calcula tu costo ni tu margen; eso es tarea de la calculadora, y la ficha parte del precio que tú ya decidiste. Tercera: no incluye el crédito que te otorgan ni sus condiciones. Cuarta: supone que los datos del cliente son correctos —el volumen, la frecuencia, la dirección— y si esos cambian, el precio unitario acordado puede dejar de servir: por eso se escribe el supuesto, y por eso existe la versión dos.

Si el negocio vende barato y en mostrador, con una fila de precio a ojo, la ficha puede ser un gasto de tiempo; su casa está donde hay algo que comparar y algo que decidir.

La ficha bien llenada no sustituye la revisión legal de un contrato ni las condiciones que el cliente o la operación exijan. ¿Verdadero o falso?

El cliente contesta que ahora necesitará 30 piezas por semana, no 12. Según el límite declarado de la herramienta, ¿qué procede?

Vocabulario que se confunde: repásalo antes de enviar

Une cada término de la ficha con la frase que le corresponde.

      Clasifica estas siete filas de la ficha en su bloque: qué se promete, cuánto se cobra, cómo se cierra.

      Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.

      El dice qué se entrega; el es el dinero que el cliente tiene: no son la misma cosa. La ficha declara el y las exclusiones antes del total, fija una y termina con un siguiente paso con y responsable.

      El cierre: vigencia, siguiente paso y aceptación

      Hay dos frases que suenan a venta y son archivo: «te lo envio por la tarde» y «quedo al pendiente». Las dos se sienten como movimiento y son ausencia de fecha, ausencia de responsable, ausencia de condición. La ficha existe para que ninguna de esas dos frases aparezca en tu proceso.

      La vigencia es la línea que evita la propuesta zombi, esa que reaparece en marzo con los insumos de diciembre. Un plazo razonable y dicho en la hoja —por ejemplo, quince días desde la fecha de emisión, como en el caso ficticio— obliga al cliente a decidir con tus números presentes y te obliga a ti a cuidar que tus números estén presentes cuando él pregunte.

      El siguiente paso se escribe con fecha, responsable y un hecho concreto: «entrega de prueba el 16/10 con 6 piezas; responsable: Ana». No es un deseo: es un renglón que alguien puede fallar, y por eso funciona. Y la aceptación tiene un camino de una línea: a quién se le manda el sí, y con qué se confirma. Sin esa línea, la propuesta no se cierra: se archiva en silencio.

      Cuatro cajas en fila: «Ficha enviada», «Cliente compara», «Aceptación por escrito» y «Siguiente paso con fecha», unidas por flechas. Arriba, la caja punteada «Vence la vigencia». Debajo, «Sin vigencia ni siguiente paso: la propuesta se archiva».
      La ficha vive en un ciclo con reloj: se envía, se compara, se acepta por escrito y desemboca en un paso con fecha. Si la vigencia vence, la hoja vuelve a la v1: se recalcula y se reemite, no se deja vagando.

      Segundo ejemplo resuelto (caso ficticio inventado para el ejercicio): la cotización que volvió sola

      1. 1. Lo que se mandó

        «Muebles Delta (nombre ficticio) manda por WhatsApp: 8,500 por el mobiliario, gracias». Un número, sin fecha de emisión, sin unidades, sin condiciones. Caso hipotético para practicar, pero la escena es conocida.

      Paso 1 de 6

      Estás llenando la ficha antes de enviarla. Ordena los seis movimientos.

        Coloca los elementos en orden y pulsa Comprobar.

        Caso ficticio de práctica: estas son seis líneas de una cotización rápida. Marca las que rompen las reglas de la ficha.

        Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.

        Toma un servicio o producto que vendas y llena mentalmente la ficha con el caso ficticio de esta lección: la necesidad en palabras del cliente, tres filas de «incluye» con cantidades y unidades, dos de «no incluye», la cuenta completa con IVA declarado, vigencia, siguiente paso con fecha y responsable, y el camino de aceptación. ¿Cuál campo te fue más difícil de escribir: el que revela lo que no entregas, o el que pone fecha al siguiente paso?

        El campo difícil te está diciendo dónde se te caen las ventas. Si no puedes escribir el «no incluye», probablemente alguien lo está imaginando por ti. Si no puedes poner fecha al siguiente paso, tu cierre depende del calendario del cliente.

        Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.

        Memoria: campo de la ficha y para qué sirve

        Empareja cada campo con su función. Conviene tenerlos dominados antes de enviar un precio.

        Tarjetas de repaso rápido

        ¿Cuál es el primer renglón de la ficha después del encabezado?
        La necesidad declarada por el cliente, con su frase textual. Sin ella, todo lo demás se siente como un formulario.
        ¿Por qué conviene escribir el precio unitario en lugar de un solo total?
        Porque un total único no se puede comparar ni discutir: con precios unitarios la cuenta se recalcula cuando cambia el alcance.
        ¿Dónde se declara el IVA?
        Antes del total, en su propio renglón: incluido o desglosado. Nunca en una nota al pie.
        ¿Qué pasa si el volumen del cliente cambia?
        Que el supuesto se rompió: el precio puede dejar de servir; se recalcula y se emite una nueva versión de la ficha con fecha.
        ¿Qué hace la vigencia?
        Pone fecha de vencimiento a la cifra: la propuesta decide contigo, no se queda envejeciendo en el buzón.
        ¿Cuándo se convierte en contrato la ficha?
        Nunca por sí sola: es una propuesta; si el acuerdo lo pide, se lleva a un contrato que un profesional revise.
        ¿Qué hace falta para que la propuesta se cierre?
        El siguiente paso con fecha y responsable y el camino de aceptación: a quién se le manda la confirmación y qué se necesita.

        Toca una tarjeta para ver la respuesta.

        Chequeo de la lección

        Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.

        Para dominar este tema

        1. Enumbras los once campos de la ficha sin ver la hoja y dices qué pregunta del cliente tapa cada uno.
        2. Abres la propuesta con la necesidad en palabras del cliente y la mantienes separada del precio y del presupuesto.
        3. Haces la cuenta sin calculadora: cantidad por precio unitario da subtotal; menos descuento da total; el IVA se declara y queda el total a pagar.
        4. Declaras supuestos y exclusiones antes del total, y sabes que si cambia un supuesto se recalcula la hoja.
        5. Fijas vigencia y siguiente paso con fecha y responsable; y dejas escrito cómo se acepta: a quién, con qué.
        6. Dices qué límites tiene la ficha —no es contrato, no calcula costo ni margen, no incluye crédito— y cuándo la llevas a un profesional.

        Fuentes, vigencia y revisión

        Qué afirma esta lección y dónde se verifica. Ámbito: Estados Unidos Mexicanos, PyME. Vigencia editorial revisada 2026-10. Ninguna cifra de la lección es un dato real: los nombres, fechas y importes pertenecen al caso ficticio de práctica.
        Lo que la lección afirmaDónde verificarloAlcance y vigencia
        La cuenta de la ficha: subtotal menos descuento, IVA declarado y total a pagarLos renglones de precios y totales de la herramienta; el ejemplo ficticio lo resuelveMétodo propio de la ficha; las cifras del ejemplo son ficticias; vigencia revisada 2026-10
        El IVA se declara incluido o desglosado antes del totalEl SAT, donde se consulta el tratamiento del impuesto que aplica a tu operaciónLa lección no fija tasas ni reglas fiscales: enseña a declararlo y a verificarlo; revisada 2026-10
        La ficha no sustituye un contratoEl límite declarado de la herramienta y, en su caso, la revisión de un profesionalLa lección no da asesoría legal; enseña la vía correcta; revisada 2026-10
        El presupuesto base cero parte de cero, como la columna de alcanceLa conexión con la literatura de presupuesto citada abajoAnalogía formativa, no método contable; revisada 2026-10
        «Restaurante Tres Olivos», Muebles Delta, Ana, precios, días y fechasNo existen: son datos inventados del ejercicioFicticios, sin valor de referencia

        Siguiente paso de la ruta «Cotización y propuesta»: «Secuencia de seguimiento», la ruta siguiente del curso «El proceso de venta, etapa por etapa». Lo que esta lección deja —una ficha que el cliente puede leer, comparar y aceptar— también decide la siguiente: sólo que ahí el problema cambia de forma, porque la ficha ya se fue y el cliente no responde, y entonces toca decidir momentos, canal, mensaje y el criterio para saber en qué paso se deja de insistir. Esta lección te dejó el criterio y el instrumento de medición de la propuesta; la siguiente los lleva al seguimiento de la propuesta.

        Las respuestas y tu progreso se guardan sólo en este dispositivo. Contenido firmado por su autoría mediante Lumbre.
        Más sobre esta lección

        ¿Todavía no te queda claro?

        No pasa nada: vamos a verlo de otra manera

        Elige el ángulo que más te ayude. Nada es obligatorio ni cuenta como nota.

        Otra explicaciónLa cuenta de la ficha, explicada como una sola cadena

        Tres operaciones y un solo camino. Primero: cantidad por precio unitario, en cada línea, da el subtotal por entrega. Segundo: subtotal menos descuento, si lo hay, da el total por entrega. Tercero: el total más el IVA se expresa de una de dos maneras, incluido dentro de la cifra o desglosado antes del total a pagar, y el documento dice cuál usó. Y luego, en el mismo documento: vigencia, condiciones y forma de pago.

        Si el cliente quiere comparar dos hojas tuyas, que pueda: misma cadena, distintos renglones. Si tu competidor manda un solo número, tú mandas una hoja que él no pueda fingir que es lo mismo.

        ↑ Volver al objeto

        Una analogíaEl menú del restaurante: la prueba de comparar sin vendedor enfrente

        Un menú es una ficha de cotización madura: cada plato con su nombre, su precio y su descripción; las porciones y los ingredientes que a veces avisan de lo que llevan —picante, con lácteos, con marisco—; y una nota sobre la propina o el cargo por servicio. Tú puedes comparar dos menús sin que el mesero te explique nada. Prueba mental con el caso ficticio: el pan grande, doce piezas, los jueves, con el precio unitario escrito, hace lo mismo que el menú con el plato: deja que el cliente decida sin que tú estés en la mesa.

        Ahora la comparación que se rompió. Un menú que dice «hoy: un plato fuerte, pago al salir» no es un menú: es lo que hace una cotización de una sola cifra. Nadie puede comparar lo que nadie escribió; y si el menú esconde el cargo por servicio, ese cargo no desaparece: aparece cuando la cuenta ya está pagada, enojado.

        ↑ Volver al objeto

        Paso a pasoDe una necesidad a una ficha enviada, en siete pasos
        1. Anota lo que el cliente te dijo. Literal. Esa frase abre la ficha.
        2. Escribe qué incluye, en cantidades y unidades, y qué no incluye.
        3. Llena la cuenta del caso que estás practicando: cantidad por precio unitario da subtotal; menos descuento da total; IVA incluido o desglosado da total a pagar.
        4. Deja los supuestos escritos: qué se da por cierto mientras el cliente no diga otra cosa.
        5. Pon condiciones: entrega, forma de pago y vigencia con fecha.
        6. Cierra con un siguiente paso con fecha y responsable.
        7. Escribe cómo se acepta, marca la versión y manda la hoja con un correo que el cliente pueda reenviar.

        Los pasos cuatro y cinco son los que casi nadie hace: el supuesto que nadie escribió y la vigencia que nadie puso. Los dos se cobran igual: al mes, el cliente recuerda otra cosa, y el precio ya no es tuyo.

        ↑ Volver al objeto

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