Matriz de propuesta de valor
«Somos los únicos que…» no convence a nadie, y es lo primero que sale cuando te preguntan en qué te distingues. El problema no suele ser que sea falso: es que no dice nada. No dice a quién le sirve, no dice qué gana el cliente, no dice con qué prueba, y no dice frente a qué alternativa. Cuando alguien lo escucha, no tiene con qué compararlo.
Esta lección es la herramienta que resuelve ese problema: una matriz de propuesta de valor. Es una tabla con una fila por criterio y una columna por cada tipo de cliente. Sirve para tres cosas concretas: resumir tu oferta en una frase, escribir la campaña o la ficha de producto sin inventar nada, y dejar a la vista la celda donde tu oferta no dice nada.
La vas a llenar con lo que ya sabes y también con lo que todavía no sabes, y esa segunda parte es la importante. Al final te queda una hoja: no un documento bonito, sino un instrumento que se puede corregir. Y trae sus límites escritos, porque hay dos cosas que la matriz no puede hacer por ti aunque la llenes completa: no valida que tu beneficio importe, y no detecta al competidor que no está en tu mapa.
- Lo que esta lección sí hace: darte la hoja completa con sus ocho campos, las cinco reglas de llenado, un ejemplo resuelto de principio a fin y un medidor que te dice qué tan llena está tu matriz.
- Lo que no hace: no valida que tu beneficio importe, no decide tu precio y no encuentra al competidor que no está en tu mapa.
- La columna de prueba sólo admite pruebas que existen. Donde no hay registro, se escribe «pendiente» y se fecha; la cifra no se inventa.
- El ejemplo trabaja con datos inventados para el ejercicio y está señalado como tal.
- La lección enseña un método de orden y de revisión; lo que tu mercado haga con la frase depende de tu operación, de tus precios y de tu equipo.
La matriz: una columna por tipo de cliente
La matriz tiene una regla de forma que conviene decir primero, porque es la que más se olvida: se llena hacia los lados, no hacia abajo. Las filas son los criterios y las columnas son los tipos de cliente. Si la haces al revés —un cliente por fila— terminas con ocho filas de un solo cliente y sin poder comparar, y comparar es justo lo que la herramienta sirve para.
De los ocho campos, dos no se llenan por celda: el tipo de cliente es el encabezado de la columna, y la frase de una línea es el resultado, la fila final donde se lee lo que salió de la columna.
Los seis campos que sí se llenan por celda van siempre en el mismo orden, y ese orden es el orden en que razona el cliente: qué quiere conseguir (resultado), qué es lo que lo consigue (causa), qué gana con tu solución (beneficio), qué alternativa tiene hoy y hasta dónde le llega (alternativa), qué prueba respalda todo eso (prueba) y qué riesgo corre si te compra (riesgo).
La causa va antes que el beneficio a propósito: si escribes el beneficio primero, terminas escribiendo el beneficio de tu negocio —«entregamos rápido»— en vez del del cliente —«no compro pan que se echa a perder»—. Y la prueba va antes que el riesgo por una razón práctica: cuando no sabes qué prueba respalda tu beneficio, todavía no sabes qué riesgo le estás pidiendo al cliente que acepte.
Y una regla de tamaño: una columna es un tipo de cliente, no una variante. Si empiezas a meter variantes («familia grande», «familia con niños»), el beneficio se duplica, la alternativa se difumina y la comparación se pierde.
| Campo | Qué va en la celda | Error típico |
|---|---|---|
| Tipo de cliente | El encabezado de la columna: a quién le hablas, con una situación concreta. | Poner un segmento («familias», «jóvenes»): una columna así no se puede llenar. |
| Resultado que el cliente quiere | La frase literal del cliente, con sus palabras: lo que quiere conseguir. | Traducirlo a lenguaje de marketing: «calidad y frescura en cada pan». |
| Causa de ese resultado | Lo que haces tú que produce ese resultado. | Repetir el beneficio con otras palabras y llamarlo causa. |
| Beneficio de tu solución | Lo que el cliente gana con tu solución, en los términos de él. | Poner la característica de tu producto en vez del beneficio. |
| Alternativa del cliente y su límite | Lo que usa hoy y hasta dónde le llega: dónde se acaba y qué le cuesta. | Nombrar a un negocio conocido y dejar fuera su límite real. |
| Prueba | Una muestra, un dato de tu registro de ventas o un caso identificable. | Poner un adjetivo: ahí no hay prueba, hay una afirmación. |
| Riesgo que corre el cliente | Lo que puede salir mal si te compra. | Dejarla vacía: sin riesgo reconocido no hay propuesta de valor. |
| Frase de una línea | La frase final, escrita en el orden en que se dice. | Pegar tres frases: si necesita dos, todavía no está lista. |
Las cinco reglas de llenado
Las reglas son cinco y ninguna es opcional.
Una: una fila por criterio y una columna por cada tipo de cliente. Si te sobran filas, el problema no es la matriz: es que estás metiendo dos criterios en la misma fila.
Dos: en la columna «resultado que el cliente quiere» se copia la frase literal del cliente, no tu traducción. Se copia tal cual, aunque suene torpe, porque esa frase es la que te va a decir después si entendiste bien el problema. Si no la tienes escrita, la celda dice «pendiente de entrevista» y esa es información, no un hueco.
Tres: la columna de prueba sólo admite pruebas que existen: una muestra, una cifra de tu registro de ventas o un caso identificable. Si no tienes prueba, escribes «pendiente» y no la inventes. «Pendiente» no es una celda vacía: es una tarea con fecha y con nombre.
Cuatro: la columna de riesgo es obligatoria. Un beneficio sin riesgo reconocido no es una propuesta de valor, es un anuncio: parece que todo lo tuyo es bueno y nunca le dices al cliente qué es lo que puede salir mal.
Cinco: la frase final se lee en voz alta. Si necesita dos frases o tres tecnicismos, todavía no está lista. La voz es el detector: hay frases que en la pantalla se ven bien y al decirse se atropellan.
La columna de prueba y la de riesgo
Las dos columnas que separan una matriz útil de un decorado son la de prueba y la de riesgo, y las dos siguen el mismo criterio: sólo admiten hechos.
La de prueba admite tres cosas. Una muestra: algo que el cliente puede ver, tocar o probar, y que existe antes de que le digas nada. Un dato de tu registro de ventas: un conteo de lo que sí ocurrió, con su periodo. Un caso identificable: una clienta o un cliente que puedes nombrar, con su permiso, y que cuenta lo mismo que tú. Todo lo demás —«la mejor calidad», «más de tres años de experiencia», «la opción preferida del sector»— no es una prueba: es una afirmación sin respaldo. Si la celda no puede sostenerse con una de las tres, se escribe «pendiente» y se le pone fecha.
La de riesgo se llena con lo que la persona puede perder si te compra: el pan que llega viejo, la máquina que se queda parada el martes, la deuda que se mueve al nombre de tu negocio. Nombrar el riesgo no es tirar el negocio: es lo que permite que el cliente compare en serio. Una celda de riesgo en blanco es la señal más clara de que la oferta no está pensada para ese cliente.
Y conviene tener clara una diferencia: el riesgo es del cliente, la garantía es tuya. La matriz pide el del cliente. Cuando alguien pregunta «¿y si me llega malo?», la respuesta honesta no es «eso no pasa»: es «esto es lo que puede pasar y esto es lo que hago yo».
En la columna de prueba puedo escribir «somos los únicos que horneamos dos veces al día» si en mi negocio efectivamente nadie más hornea dos veces al día.
Una clienta te dice que lo que le preocupa es que el pan llegue viejo. ¿En qué celda va, con qué palabras?
Vocabulario que se confunde
Une cada celda con la columna de la matriz a la que pertenece.
Cada fragmento pertenece a una columna de la matriz. Clasifica los ocho.
Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.
La matriz se llena hacia los : una fila por y una columna por cada de cliente. En la columna de copias la frase literal del cliente; en la de sólo entran pruebas que existen, y si no hay, escribes ; y la columna de es obligatoria, porque un beneficio sin riesgo reconocido no es propuesta de valor.
Cómo se llena la matriz, paso a paso
El método cabe en ocho pasos, y los ocho caben en una hoja.
Uno. Escribe arriba el tipo de cliente de cada columna. Si no lo puedes escribir con una situación concreta, todavía no sabes a quién le hablas y la matriz no tiene dónde apoyarse.
Dos. Copia en la fila de resultado la frase literal del cliente. Si no la tienes escrita, escribe «pendiente de entrevista» y sigue: una celda honesta vale más que una celda inventada.
Tres. Escribe la causa: qué haces tú. Y después el beneficio, en palabras del cliente. Si el beneficio se parece a la causa con otros términos, todavía no está separado de tu producto.
Cuatro. Escribe la alternativa que el cliente usa hoy y su límite: dónde se acaba y qué le cuesta. Sin el límite, la alternativa no sirve para comparar.
Cinco. Pon la prueba o «pendiente». Si es «pendiente», ponle fecha y tu nombre: es una tarea, no un hueco.
Seis. Escribe el riesgo que corre el cliente si te compra, con sus palabras.
Siete. Lee la frase de una línea en voz alta, con el orden de las filas. Si necesita dos frases o tres tecnicismos, todavía no está lista.
Ocho. Revisa la columna completa en busca de la celda que no dice nada: la que quedó en blanco o la que dice «pendiente». Esa celda es tu siguiente tarea, y se anota con nombre y fecha.
Y después defilled: revisa la matriz entera cada vez que cambie el negocio. Un precio nuevo, un cliente nuevo o una hornada que cambió el turno cambian celdas, y una matriz que no se revisa deja de decir la verdad sin avisar.
Medidor de cobertura de la matriz
Mueve las tres barras y mira las cuatro cifras: cuántas celdas tiene tu matriz, cuántas quedan en blanco, qué tanto está cubierta y qué parte de lo escrito sigue sin respaldo. Seis campos se llenan por columna: resultado, causa, beneficio, alternativa, prueba y riesgo.
Medidor de la matriz de propuesta de valor: con el número de columnas, de celdas escritas y de pendientes muestra cuántas celdas hay, cuántas quedan en blanco, la cobertura en por ciento y el porcentaje de pendientes.
| Variable | Valor |
|---|---|
| Columnas (tipos de cliente) | 2 |
| Celdas escritas | 9 |
| Celdas escritas como «pendiente» | 2 |
Supuestos: seis campos por columna (la frase de una línea y el tipo de cliente no se cuentan, uno es el resultado y el otro el encabezado). Una celda escrita como «pendiente» cuenta como escrita, porque está escrita, pero no como prueba: por eso los pendientes nunca deben ser más que las escritas. La cobertura y el porcentaje de pendientes se leen en por ciento.
En una matriz de dos tipos de cliente hay doce celdas que se llenan: seis campos por columna. Escribiste nueve y marcaste tres de ellas como «pendiente». ¿Cuántas celdas quedan en blanco, es decir, sin decir nada?
Ejemplo resuelto (caso ficticio): la matriz de la Panadería La Espiga
1. El encabezado de la columna
La Panadería La Espiga (nombre ficticio) vende pan en un local de barrio. La primera columna de la matriz se titula «familia de 3 personas». Se escribe así, con una situación concreta y no con un segmento: una familia de tres personas es una situación de casa; «familias» es un grupo, y un grupo no permite llenar nada.2. Resultado que el cliente quiere
«que el pan no se eche a perder antes del día 2». Esa frase está copiada literal: es la que dijo la clienta cuando se le preguntó qué le fastidia del pan que compra. No aparece翻译 de por medio, ni «frescura», ni «calidad». En la matriz, esa frase es la que manda: todo lo demás de la columna tiene que servir a este resultado.3. Causa: lo que haces tú
«horneamos dos veces al día y cortamos al pedido». La causa es lo que hace el negocio, no lo que el cliente recibe. Aquí se ve por qué la causa va antes del beneficio: la causa explica el resultado y, sin ella, el beneficio queda como una promesa suelta.4. Beneficio para el cliente
«pides la cantidad que van a comer, no más». Ojo con la diferencia: la causa es «cortamos al pedido» y el beneficio es el efecto que eso tiene en la bolsa de pan de esa casa. Si en esta celda se hubiera escrito «corte al pedido», la matriz estaría describiendo el producto, no la ganancia del cliente.5. Alternativa y su límite
La alternativa del cliente es la «panadería de esquina», y su límite es que «hornean una sola vez al mediodía». Sin ese límite, la celda sólo nombraría un competidor. Con el límite, la columna ya dice por qué se te elige: hay un momento del día en que el pan de la panadería de esquina ya no sirve.6. Prueba
«9 pedidos de pan grande en 30 días». Es un dato del registro de ventas del propio negocio, con su periodo, y está marcado como dato inventado para el ejercicio. No es un adjetivo ni una estimación: es un conteo de lo que sí ocurrió. Si el negocio no llevara ese registro, aquí se escribiría «pendiente» con la fecha de la tarea, y la celda no se rellenaría con un número que nadie后可 verificar.7. Riesgo que corre el cliente
«que el pan llegue viejo». Es la parte que más cuesta escribir y la que más vale: el cliente puede perder pan, y también puede perder la confianza de su casa si el pan llega viejo dos veces seguidas. Con esta celda escrita, la propuesta de valor deja de ser un anuncio y empieza a ser una comparación honesta.8. La frase de una línea
«Pan horneado dos veces al día, en la cantidad que van a comer y no más». Se arma con las celdas de la columna, en orden, y se lee en voz alta: cabe en una línea, no tiene tecnicismos y se entiende la primera vez. La celda de riesgo y la de alternativa no aparecen en la frase, y no están de sobra: la frase es para el cliente y el resto de la columna es para tu negotiation interna y para la conversación de venta.
Paso 1 de 8
Ordena los ocho pasos para llenar una columna de la matriz.
Coloca los elementos en orden y pulsa Comprobar.
Ejemplo resuelto (caso ficticio): la revisión de la matriz y la celda que no dice nada
1. La matriz como quedó
La columna «familia de 3 personas» de La Espiga (nombre ficticio) tiene sus seis celdas escritas y una frase de una línea. Todo se ve bien en la pantalla: el resultado, la causa, el beneficio, la alternativa con su límite, la prueba y el riesgo. Es el momento en el que casi todo mundo cierra la laptop.2. La revisión: la celda que no dice nada
Al revisar la columna completa, una celda no dice nada: la de prueba. En la copia que se imprimió para la conversación con el equipo, esa celda quedó en blanco porque quien la copió no encontró el registro. El hueco se ve en la frase final: la frase promete «en la cantidad que van a comer y no más» y no hay nada detrás que la sostenga. Ése es el juego de la matriz: una celda vacía no se nota en la frase, se nota cuando alguien pregunta «¿y eso cómo lo sabes?».3. Lo que no se hace
No se rellena con un número de memoria, no se copia el dato de otro negocio y no se escribe «la mejor calidad». Tampoco se deja en blanco: el blanco hides the problem and the price of the problem, que es que la oferta deja de sostenerse. La regla es una sola: si no hay prueba, se escribe «pendiente».4. La corrección
Se escribe «pendiente» en la celda de prueba y se le pone fecha y nombre de responsable: buscar el registro de pedidos del mes. Con eso, la matriz deja de fingir: ahora dice exactamente dónde está el agujero y quién lo tapa. Eso no debilita la propuesta de valor; la vuelve honesta, y una propuesta honesta se puede defender en una conversación.5. La celda de riesgo se revisa aparte
El riesgo dice «que el pan llegue viejo». Con esa celda escrita, la conversación deja de ser sobre la panadería y pasa a ser sobre la bolsa de pan de la casa del cliente: qué pasa si llega viejo, qué se hace y qué no. Si esa celda hubiera quedado vacía, la propuesta de valor habría sido sólo un anuncio con adjectives.6. Lo que queda al final
Queda una hoja con seis celdas, una frase de una línea, una celda con «pendiente» y una fecha. Ese «pendiente» es el resultado más útil de la herramienta: no dice lo que tu negocio sabe, dice lo que tu negocio todavía no sabe y no ha escrito. Todas las cifras y nombres de este ejemplo son inventados para el ejercicio.
Paso 1 de 6
Quien lleva las redes del negocio escribió estas seis frases en una reunión. Marca las que no se sostienen.
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
Producto de la lección. Abre una matriz con una columna por cada tipo de cliente que atiendes y llena las seis celdas de una columna: resultado con la frase literal de una clienta o un cliente, causa, beneficio, alternativa con su límite, prueba y riesgo. En la prueba pon sólo lo que exista: una muestra, un dato de tu registro de ventas o un caso identificable; si no tienes, escribe «pendiente» y ponle fecha. Después escribe la frase de una línea, léela en voz alta y anota la celda que no dice nada. Con eso tienes la hoja que esta ruta entrega.
No copies frases de marketing en la fila de resultado: si no tienes la frase literal del cliente, escribe «pendiente de entrevista» y ya sabes que tu siguiente paso es una conversación. Y no rellenes la celda en blanco con un adjetivo para que la matriz se vea completa.
Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.
Memoria: campo y definición
Empareja cada campo de la matriz con lo que va en esa celda. Deja el vocabulario listo antes de llenar tu hoja.
Tarjetas de repaso rápido
Toca una tarjeta para ver la respuesta.
Chequeo de la lección
Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.
Para dominar este tema
- Llenas la matriz hacia los lados: una fila por criterio y una columna por cada tipo de cliente, con los seis campos que se llenan por columna.
- Copias la frase literal del cliente en la fila de resultado y no tu traducción de marketing.
- Distingues beneficio de característica, y el riesgo del cliente de tu garantía.
- Sostienes la columna de prueba con una muestra, un dato de tu registro de ventas o un caso identificable, y escribes «pendiente» con fecha cuando no hay nada.
- Nombras el riesgo que corre el cliente si te compra, porque sin riesgo reconocido no hay propuesta de valor.
- Mides la cobertura de tu matriz y localizas la celda que no dice nada, con nombre y fecha.
- Armas la frase de una línea con las celdas de una columna y la lees en voz alta para decidir si está lista.
Fuentes, vigencia y revisión
| Afirmación de la lección | Dónde verificarla | Alcance |
|---|---|---|
| Qué se entiende por propuesta de valor y por qué se ordena en una tabla con criterio y alternativa | Propuesta de valor (Wikipedia en español) | Concepto; la lección fija el método, no ningún resultado comercial |
| Qué es una hoja de cálculo y por qué una rejilla de filas y columnas sirve para comparar por cliente | Hoja de cálculo (Wikipedia en español) | Herramienta de trabajo; el contenido de cada celda lo decide el negocio |
| Qué alternativas reales hay en tu zona, para llenar la columna de alternativa y su límite | DENUE, del INEGI: directorio de unidades económicas | Dato del directorio, para tu búsqueda; no es un promedio ni un pronóstico |
| Qué tipos de prueba admite la columna: muestra, dato del registro de ventas o caso identificable | Método de la herramienta T04 de esta ruta (ficha de la matriz de propuesta de valor) | Didáctico; la regla es de la herramienta, no una norma |
| Los negocios, nombres, frases y cifras de los ejemplos | No existen: son datos inventados del ejercicio | Didáctico, sin valor comercial |
| Qué se puede afirmar de otro negocio al describir la alternativa del cliente | La vía correcta es describir lo que tú haces y lo que el cliente usa, sin afirmar nada del otro negocio | Cada negocio y cada caso tienen su propio marco |
Propuesta de valor: el concepto que esta matriz ordenaÁbrela y compárala con tu columna de resultado: ¿dicen lo mismo o tu negocio está entendiendo otra cosa?
Hoja de cálculo: la rejilla que hace posible la matrizMira cómo una hoja ordena filas y columnas. Tu matriz es esa misma rejilla con una regla por columna.
DENUE del INEGI: las alternativas que hay en tu zonaBusca tu actividad y tu municipio: esa lista es la materia con la que se llena la columna de alternativa y su límite.
Siguiente paso de la ruta «Matriz de propuesta de valor»: «Constructor de oferta y paquetes», la ruta siguiente del curso «Posicionamiento: qué vendes y a quién». Lo que queda aquí —una oferta con beneficio, alternativa, prueba y riesgo anotados en una hoja— también decide qué se empaqueta en un paquete; sólo que el paquete tiene que tener nombre, contenido, precio y un límite, y eso obliga a decidir qué entra y qué se deja fuera. Esta lección te dejó el criterio (qué celda dice la verdad y cuál no) y el instrumento de medición (la matriz y su medidor de cobertura); la siguiente los lleva a la construcción de dos ofertas distintas, una por cada valor de compra.
Comentarios
Inicia sesión para comentar.
Todavía no hay comentarios. Sé la primera persona en opinar.